LAS FOTOS SE LAS QUEDO DEBIENDO, I'M SORRY
1. CALLE 23 ENTRE 4 Y 5, ESQUINA, APARTAMENTO 301.
La cita era a las 4: 30 a. m. pero llegue unos 15 minutos antes, allí me encontré con Jesús, al rato llegó Fabián, uno de los asistentes de dirección; me dijo que el apartamento donde rodaríamos era en un 3er piso en el edificio de la esquina, pero en ese momento aun no había llegado todo el equipo.
Hacia mucho frío a esa hora y yo había quedado con hambre, solo había tomado un te y una torta ramo. Mi maleta estaba pesada por que llevaba todo mi vestuario, incluidos accesorios. Al rato llego todo el equipo en una van, nos abrieron y subimos al tercer piso. Cuando subía por las escaleras, todo el lugar me recordó esos edificios de apartamentos que aparecen en las películas y series policíacas o de detectives (años 70, 80 y 90), la cuales la mayoría son en Nueva York o Los Angeles. El apartamento en cuestión era bastante amplio dos habitaciones con vista a la calle, baño, cocina, sala comedor con vista a la calle, un amplio pasillo y un corredor a modo de balcón que conectaba la cocina con la puerta de salida.
Me cambie en uno de los cuartos y en la sala Jesús comenzó a maquillarme mientras Fabián y Rubén le daban las indicaciones de cómo me tenia que maquillar para la primera escena, que grabaríamos a eso de las 5:20 am, justo antes de que amaneciera. Me aplicaron lágrimas artificiales para estimular mis lagrimales y me corrieron un poco la pestañina, la peluca no se peino mucho que digamos porque la idea era que tenía que salir vuelta nada del supuesto bar. Me puse un vestido hecho por Jesús, unas medias de malla que me trajo Ana, la vestuarista, y que hacían juego con el vestido, mis tacones rojos, una faja que me presto mi amiga Alexandra, mi peluca rubia y un abrigo que uso como hombre por aquello del frió de la mañana. De antemano sabia que me iba congelar con el frío que hacia a esa hora, mas como iba vestida, pero en el fondo tenia muchas ganas de vivir esa situación, es algo que ha estado en mi mente durante mucho tiempo.
Bajamos y salimos a la calle, allí ya tenían ubicado encima de la puerta del edificio un letrero luminoso que decía bar y estaban cuadrando la cámara. Me pare en la puerta mientras terminaban de cuadrar todo para comenzar el rodaje, cuando de pronto di un paso hacia atrás y como había un escalón en toda la puerta, me tropecé y se me desprendió uno de los tacones, en ese momento me sentí morir, le dije muy angustiada a Rubén lo que me pasaba, el inmediatamente llamo a Milton, el asistente técnico, para que me lo arreglara y este muchacho subió rápidamente al apartamento a repararme el zapato; mientras tanto me bajaron mi otro par de tacones, pero estos eran blancos, y esperando a que lo arreglaran Rubén me decía lo que quería que yo hiciera en esta escena a su vez que yo ensayaba el llanto y el recorrido que quería de mi; en ese momento lo que mas me preocupada era que cuando me grabaran los tacones mi caminado no fuera errático y mucho menos que se viera que estaba caminando como borracha.
Al rato bajo Ana, la vestuarista con mis tacones rojos perfectamente arreglados, la verdad me quede sorprendida por lo rápido que logro arreglar Milton el tacón, me cambie de tacones y cuando Rubén dijo que comenzaríamos ya Ana me ayudo a quitarme el abrigo mientras Jesús me ponía las lágrimas artificiales y me retocaba el maquillaje para la escena.
Cuando comenzamos a rodar me costo un poco de trabajo acoplarme a lo que quería Rubén, pero el tenia mucha paciencia para explicarme lo que quería y cuando estábamos grabando iba dándome indicaciones para guiarme, de modo que no me perdiera. Entre corte y corte Ana iba presurosa a ponerme el abrigo, la verdad hacia mucho frió y como llevaba medias de malla y el vestido era muy corto a lo cual se sumaba que llevaba los hombros descubiertos a veces sentía que me congelaba. Lo último que grabamos fueron mis tacones, aquí si no hubo tanto complique de modo que terminamos rápido. Al lado de Rubén siempre estaba Fabián, su asistente, el daba la voz para comenzar a grabar y estaba pendiente de que yo estuviera lista para cada escena. Y no podía faltar Isa, la esposa de Rubén, una rubia chica española de altura respetable que estaría todo el rodaje trabajando en llave con Ana y Maria Andrea, una especie de hada madrina repartida entre estas tres mujeres.
Cuando el día comenzó a clarear, me dijeron que subiera al apartamento para cambiarme para la siguiente escena; Ana me mostró lo que había traído para mi, unos leggins negros y una camisetica rosa de tiritas, luego me puse la falda de jean que me bordo Fenomena y los zapatos negros con rosa que compre en Galerías, solamente me puse una pulsera y me retocaron el maquillaje por que lo siguiente que grabaríamos seria al frente de la Tadeo ya con la luz del día; me pusieron el abrigo y bajamos a la calle para ir el sitio donde rodaríamos y mientras caminábamos vi extrañamente que alguien del equipo llevaba una canasta repleta de corazones de res, eran impresionantemente grandes, algunos todavía llevaban manchas de sangre y el hedor de esa carne ya comenzaba a sentirse en el ambiente .
2. UNIVERSIDAD JORGE TADEO LOZANO, PLAZOLETA.
A partir de aquí no tengo referencias de que hora era cuando grabamos cada escena, pues como estaba tan concentrada en el rodaje no me percate de mirar el reloj y mucho menos el celular. Maria Andrea la directora de arte estaría siempre a nuestro lado pendiente de la escenografía fuera el espacio que fuera, siempre alerta y preparada para cualquier dificultad, conformaba junto a Ana e Isa un trío que solucionaría cualquier obstáculo, lo mas interesante era que durante todo el rodaje se complementaron perfectamente siendo tres caracteres tan distintos entre si. A veces me sentía distante de Maria Andrea, pero era mas por que mientras yo concentraba en mi actuación sin mirar a ningún otro lado, ella se movía ágilmente a mi alrededor para que el ambiente fuera el propicio.
Cuando llegamos a la esquina de la Tadeo me comencé a sentir un poco inquieta, la gente que andaba por allí comenzaba a mirarme y yo no sabía a donde mirar. Llegamos a la plazoleta que esta al frente de la Tadeo, instalaron la cámara allí mientras yo me sentaba en unas escaleras que estaban justo entre la biblioteca y el auditorio de la universidad y la entrada de la universidad. Allí había estudiantes sentados y obviamente me miraban con curiosidad, algunos de ellos quedaban en el campo de visión de la cámara, de modo que Fabián les pidió que se retiraran para poder grabar, en ese momento llegaron los celadores de la universidad con sus perros negros rotweiler y sus radios preguntando que estábamos haciendo, pero Mariano los entretuvo un buen rato convenciéndolos de que teníamos el permiso pero aun no llegaba , la verdad es que no había tal permiso.
En esta escena me tenía que sentar en las escaleras de la plazoleta con la canasta de corazones de res a mi lado y un ramo de rosas marchitas cuyos tallos estaban repletos de espinas. Tenia que oler las flores, luego pararme y recoger la canasta. En otro corte tenia que pararme con las flores y arrojarlas hacia arriba y luego recoger la canasta y correr con ella. Me estaba poniendo un poco nerviosa por que me asaltaron las dudas de si lo que estaba haciendo lo estaba haciendo bien, pero como nadie me decía nada al respecto pues me quede tranquila. En este punto ya me estaba conectando mejor con lo que quería el director que yo hiciera, de modo que la tensión inicial estaba pasando.
La situación con los celadores estaba tensa por que al parecer ellos dudaban de que tuviéramos el permiso. Mientras tanto pasamos al costado sur de la plazoleta donde hay un grupo de árboles ubicados justo en frente de la biblioteca de la Tadeo, allí ubicaron la cámara en un lugar alto mientras yo me ubicaba con la canasta de corazones junto a los árboles. La idea era que yo corriera dando vueltas cual caperucita roja corriendo por el bosque o como Heidi en los Alpes, de modo que en cada vuelta que diera tomara un corazón y lo arrojara al aire, confieso que me divertí mucho haciendo esta escena aunque si me canse por el peso de la canasta. Logramos rodar esta escena a tiempo antes de que los celadores nos echaran desesperados. Mientras estábamos allí recordé que en el auditorio de la biblioteca había estado unos meses antes actuando en la Gala de la Homofobia, me preguntaba si de pronto alguien me reconocería.
Luego nos dirigimos de nuevo a la calle 23 con 4 justo en la esquina de la Tadeo junto a unas rejas de la universidad. Allí me ubicaron con la canasta de corazones casi al final de las rejas y tuve que esperar un buen rato mientras al otro extremo colocaban la cámara, menos mal en este punto ya comenzaba a calentar el sol con sus primeros rayos, pero lo mas desagradable era que justo en frente mío (casi en diagonal), al otro lado de la calle, en el segundo piso de un casa (no distinguí si era un bar o que) escuche las voces de unos hombres jóvenes burlándose de mi, pispeandome, llamándome burlonamente, tuve que tener paciencia para no irme de allí y quejarme al director, me quede allí guardando serenidad y esperando a que dijeran acción, y mientras pensaba en todo eso Fabián me ubicaba con referencia a la cámara. Lo que tenía que hacer era correr con el canasto de corazones y en un punto determinado lanzarlo al aire, lo repetimos varias veces y muy dentro de mi aun hoy pienso que pude haberlo hecho mejor si no me hubiera dejado desconcentrar por aquellos impertinentes burlones.
Cuando terminamos, Ana me dio un poco de una loción antibacterial para quitarme las manchas de sangre de los corazones, los cuales me habían manchado los brazos y las manos.
3. CRA. 5 CON 24, AL FRENTE DE BIBLIOTECA NACIONAL
Bajamos hasta el apartamento pero no entramos, nos dirigimos al puente de la cra. 5 con 26 por donde vienen lo carros de la Macarena y la cámara se ubico en el costado oriental donde esta el semáforo (justo en esa esquina hay una casa abandonada donde en otros tiempos quedaba un bar universitario) mientras yo me iba a sentar justo en frente de la Biblioteca Nacional con una cápsula hecha con varillas de hierro pintadas de rosa adentro de la cual estaban los dichosos y ya olorosos corazones. Lo que tenia que hacer era agarrar la cápsula y correr con ella hasta el semáforo, y en ese trayecto colocarme la cápsula debajo del brazo derecho y al llegar al semáforo mirar a ambos lados como vacilando a donde ir y luego correr hacia mi izquierda; repetí eso unas 5 veces y termine agotaba. Mientras estaba allí sentada esperando que dijeran acción paso un titiritero que trabaja en Teatrova, un teatro de títeres a dos cuadras de allí, que cuando paso me saludo con una sonrisa que me conforto respecto a las miradas extrañadas de la gente que pasaba por mi lado. En este punto el sol ya estaba calentando en forma, de modo que mientras ubicaban la cámara en el puente y le ponían unas tablas con puntillas a Leo, el dueño del apartamento donde íbamos a grabar mas tarde, me senté en el anden que esta entre la Biblioteca Nacional y el puente, y me puse a conversar con Ana un rato con Mariano atrás de nosotras.
4. PUENTE DE LA CRA. 5 CON CALLE 26
Cuando tenían todo listo me llamaron a grabar, tenia que subir corriendo por la escalera con la cápsula de corazones y detenerme allí arriba justo detrás de Leo, la verdad era incomodo trabajar allí por el olor a mierda en el ambiente (sucede que en esa escalera del puente de la 5 con 26 los indigentes suelen hacer sus necesidades), pero aun así tenia que aguantar. Hicimos esa escena mas rápido que la anterior creo yo, luego tenia que grabar un pedazo donde Leo estaba de espaldas a mi y yo llegaba y me ubicaba bastante cerca de las púas que el tenia en la espalda de modo que mis senos casi se tocaran con ellas. Muy dentro de mi me pareció bastante sexy ese pedazo, no se por que, me gusto mucho hacerlo. Luego iba otra parte donde estando Leo de espaldas a mi se volteaba y nos quedábamos mirando fijamente.
La última parte que grabamos allí era la mas desagradable para mi, no por el ambiente sino por lo que tenia que hacer; como Leo estaba de espaldas a mi, yo tenia que sacar un corazón de la cápsula y enterrarlo en las púas, pero el corazón tenia que estar lleno de sangre (la cual era una mezcla de anilina, jugo y otras cosas que no recuerdo), pero mientras preparaban la sangre salpicaban el piso y yo estaba muy pendiente de no mancharme la ropa, pues al parecer por lo que me contaban eso no salía con facilidad sino unos días después. Hubo muchos experimentos para que saliera la sangre al ser enterrado el corazón en las púas, luego otros para que el corazón no entrara forzado, luego otros mas para el corazón se quedara unos segundos colgado en las púas, así estuve buen rato hasta que se decidió entrar el corazón por los ventrículos, de esa forma se logro que quedara colgado un buen rato, el problema era la sangre que no chorreaba, al fin salió un pequeño hilo de sangre. La intención era que al enterrar el corazón se viera mi rabia y mi dolor, creo que lo hice bien, aunque sigo pensando que pude haber dado muchos mas, no se que me paso. Esta parte fue muy interrumpida por que el sol se iba y venia constantemente de modo que había que calcular a ojimetro cuanto tiempo estaría el sol entre las nubes, además de acomodar la cámara constantemente. Esto ultimo me sorprendió, es como una mezcla extraña entre meteorólogo y director de fotografía.
5. EL APARTAMENTO DE LA ESQUINA DE LA 23 CON 5
Al fin luego de un buen rato terminamos en el puente y cruzamos la calle directo al apartamento. Una vez allí me cambie de nuevo y me puse el vestido de la primera escena, con todo el cambio de maquillaje que implicaba. La siguiente escena era en el pasillo, justo en frente del ventanal; había ahí una serie de fotos de divas del cine clásicas con unos velones a modo de pequeño altar con un encendedor al lado. La idea era que yo encendía uno de los velones y en medio del llanto y el dolor caminaba de para atrás golpeando de vez en cuando el ventanal al tiempo que me sostenía de la pared, debo reconocer que al principio no entendí bien lo que debía hacer, pero Rubén fue muy comprensivo y paciente conmigo explicándome todo hasta que logramos completar la escena. Luego de eso pasamos a una de las partes mas difíciles y duras del video, las escenas del baño.
Entramos al baño Rubén, el camarógrafo y yo, ya tenia referencias de lo que debíamos grabar allí pero no estaba nerviosa para nada, al contrario estaba muy tranquila, estuve un buen rato esperando que acomodaran la cámara y todo el baño para la escena, luego me arrodille frente al inodoro y comenzamos; lo primero fue el llanto frente al inodoro al tiempo que yo deslizaba mis manos con rabia y tristeza como agarrándome de la tapa al tiempo que daba uno que otro golpe y después recostaba mi cabeza sobre ella. Acto seguido, tome el cuchillo y lo puse con la punta arriba sobre el bizcocho sosteniéndolo con la mano mientras con la cinta lo pegaba a la tasa del inodoro; repetimos eso unas 3 veces para lograr que el cuchillo quedara recto, lo cual era un poco difícil dado que no se disponía de un soporte sobre el cual sostener el cuchillo el cual se ladeaba con frecuencia. Luego de eso, tenia que lamer el cuchillo con mi lengua, ahí si comencé a ponerme nerviosa por que al acercar mi boca al cuchillo perdía la visión de la punta y me entraba el miedo a cortarme, pero finalmente luego de unas tres tomas logramos uno de los mejores momentos del video, creo yo; uno de esos 3 intentos dejo tan electrizado a Rubén que me dijo que no lo intentáramos mas.
A continuación, llego la parte que mas me preocupaba, el simular sentarme en el cuchillo; como el vestido era enterizo me quedaba mas fácil subírmelo que bajármelo, después me baje las medias mientras lentamente iba acercando mi cola al cuchillo, pero de un momento a otro tenia que caer al suelo con mis manos cayendo en la tina del baño como jalando la cortina. Hice esa escena unas 3 o 4 veces por que hubo una en la que hice todo tan bien que a Rubén se le olvido hacer un movimiento con la cámara por estar mirándome actuar. Finalmente tenia que sentarme frente al tocador del baño y mirándome al espejo tomar una cuchilla de afeitar haciendo el amague de herirme la cara, luego tomaba una pañoleta y me la anudaba al cuello intentado ahorcarme. Para ese momento me sentía muy bien dirigida y Rubén me dijo: “sabia que no me equivocaba contigo”, eso me lleno muchísimo.
Después de eso me cambiaron para la siguiente escena en la sala del apartamento, pero tuvimos que improvisar algo con Ana por que no contábamos con un tercer vestuario, de todas maneras no estuvo nada mal la propuesta que le mostramos a Rubén; tenia unos leggins azules, una camisetica de tiras, las sandalias de tacón en metacrilato de Jesús y una bufanda de plumas rosa. Creo que es el vestuario mas sexy con el que aparezco en el video jejeje.
Antes de seguir con la escena almorzamos, trajeron unas 4 o 5 pizzas de distintos sabores, vegetariana, de carnes, champiñones, entre otras; estaba que me moría del hambre así que me comí unas 3, debo confesar que me gusto mucho almorzar con pizza por que no la como con frecuencia, me sentí como si estuviera almorzando en la universidad.
En esta escena debo reconocer que entre en pánico; se trataba de una sala con un sillón rojo de los que llaman solterón el cual tenia en frente un perchero o burro para colgar chaquetas, lo primero que hacia yo era tomar unas medias veladas y unas medias de maya anudadas de los dos pies y la ponía en el espaldar del sofá al tiempo que tomaba un cuchillo muy grande con forma de hacha y lo engarzaba entre las medias hasta alcanzar un alambre anudado al perchero de modo que todo era como una resortera apuntando al sofá. Tuve que repetir varias veces la parte donde engarzaba las medias y el cuchillo al alambre por que no se podía quedar recto, así que me di por vencida. Luego tenia que sentarme en el sofá, justo en frente del cuchillo y tomar un palo de escoba y desde el sofá alargar mi brazo hasta alcanzar el alambre que sostenía el cuchillo y luego dejarme caer al suelo. En ese momento que me senté apenas vi el cuchillo me asuste, me puse súper nerviosa hasta que comencé a llorar, tanto que Rubén intento tranquilizarme mostrándome lo seguro que estaba el cuchillo, aun así, yo lloraba y así rodamos esa escena, cuando caí al suelo me aparte del perchero y no paraba de llorar; Fabián preocupado se me acerco y me pregunto que si estaba bien y me ofreció un vaso de agua, Rubén me dijo que fuera y me sentara un rato mientras me tranquilizaba.
Me senté al fondo de la sala comedor en una silla mientras me tomaba un poco de agua que volvió a ofrecerme Fabián, se me acerco Jesús y me puso la mano en el hombro dándome ánimos, yo me abrace a el y llore, luego tome un poco de aire y me tranquilice un poco. Al rato me llamaron para grabar la ultima parte de la escena; se trataba de que yo ensartara las medias anudadas con el cuchillo en el alambre, practicamos eso varias veces pero fue inútil, incluso Milton me ayudo pero por esas cosas de la ley de Murphy el mecanismo solo le funcionaba a el, así que tuve que hacer el mismo movimiento pero al revés según me ordeno Rubén. Luego de eso grabaron unos insertos con el sillón y el momento en que el cuchillo se clava en el sofá, yo alcance a ver unos apartes por la cámara y se veía bastante bien.
Luego de eso entramos a la escena de la cocina, una parte sucedía en la estufa donde con el fogón encendido yo acercaba mi cara intentado quemarme, la verdad me asuste un poco por que tenia miedo de que la peluca se me quemara y, como querían que me acerca lo mas posible al fogón pues no podía soportar mucho tiempo el calor; cada vez que retiraba el rostro Ana me acercaba una toallita húmeda a la cara o me recogía un poco el pelo con un gancho para evitar que la peluca se dañara. Luego de eso, pasamos al lavaplatos donde había unos huevos cocinados con un sacacorchos al lado; la idea era que al enterrar el sacacorchos en el huevo saliera toda la yema como si de sangre se tratara, no fue fácil por que los huevos se desbarataban o no tenían suficiente yema para derramar. Después tuve que acostarme en el suelo de la cocina y con el sacacorchos en alto ir acercándolo lentamente a mi ojo derecho, al principio lo hice muy tranquila y sin preocupaciones pero al ir viendo que la punta se acercaba a mi ojo me asustaba el hecho de que la punta cayera de sopetón, incluso Rubén se puso algo nervioso al ver lo que yo hacia.
Luego de eso hubo un descanso mientras acomodaban uno de los cuartos para la ultima sesión de grabación, en ese momento había llegado la banda, apareció Alejandro Gomescaceres, el vocalista y líder de la banda; es un hombre pequeño, de pelo casi al rape, con una voz muy tranquila y dulce. Cuando nos vimos nos saludamos y me recibió con un ramo de flores silvestres rojas, amarillas, azul aguamarina y lila, yo no lo podía creer, quede sorprendida por que era la primera vez en mi vida que alguien me regalaba flores, en ese momento me sentí muy mujer. Intercambiamos unas palabras agradeciéndole la oportunidad que me habían dado, hablando de la canción y cosas de el y de mi. Luego me presentaron a Jota, el bajista, un hombre blanco bastante alto y delgado de agradable voz a quien le di un abrazo como si fuera toda una señorita, le agradecí la oportunidad, hablamos del video y en ese momento me llamaron a grabar mientras que en la sala comedor alistaban todo para comenzar a grabar la parte de la banda.
Cuando entre al cuarto donde grabaríamos, ya todo estaba arreglado, menudo trabajo el de Maria Andrea, me gusto mucho; el armario, la cama, los cuadros con cuchillos atravesados, el afiche de La Prohibida, el biombo con sus respectivos cuchillos, una cortinilla hecha de cuchillas de afeitar delante del afiche y unas ruedas metálicas dentadas con unos vidrios rotos por el suelo, todo despedía un ambiente de dolor que solo aquellos que conocieran la canción podían percibirlo. En esta escena me tocaba estar descalza, de modo que las sandalias de tacón de Jesús ya no iban en esta escena, también tuve que quitarme la boa de plumas, la cual ya había desprendido algunas plumas que rondaban por el ambiente. Mientras cuadraban una luz Rubén me explico el desplazamiento y los movimientos que quería que yo hiciera para que los fuera ensayando; la idea era correr por todo el cuarto estrellándome contra la pared y el armario con el objetivo de rozar cosas como la lámpara cubierta de chuzos y vidrios en punta, el cuadro, la cortinilla, la puerta del armario y el biombo; lo mas difícil de todo era que lo tenia que hacer con los ojos vendados, pero para ello me dieron una pañoleta transparente que me amarraron de manera tal que solo un pequeño velo me cubriera los ojos y así pudiera ver sin dificultades; aquí si tuve problemas para acomodarla, no se me fijaba bien y tenían que colocármela varias veces, finalmente Ana soluciono el problema y comenzamos a grabar.
La verdad nos demoramos mas grabando los insertos que la toma completa, pues esta salió muy bien, no tuvimos que repetir tanto, aunque de tanto en tanto había que parar por problemas de luces o para acomodar la cámara en un sitio distinto. Grabamos un inserto donde yo me rozaba con la cortinilla de cuchillas que estaba delante del afiche de La Prohibida, luego fue lo de poner la mano cerca al cuchillo que estaba en el cuadro, después tocar la lámpara rozando los chuzos, posteriormente pisar las ruedas metálicas dentadas descalza y finalmente un pedazo donde pasaba mis manos de arriba abajo por el biombo en medio de los chuzos para terminar cayendo al suelo, en ese momento la cámara enfocaba mi cara y yo lentamente me bajaba la venda de los ojos. Ensayamos eso un poco mas por que ya estaba agotada y un poco embotada por todo el día de rodaje, pero me tuvieron mucha paciencia y logramos terminar todo, en ese momento salimos a la sala comedor y todo el mundo me aplaudió por iniciativa de Rubén, me sentí muy bien, satisfecha por el trabajo realizado y feliz, agradecí a todos los que pude incluso a Jesús y en especial a Rubén.
Terminado todo, fui a cambiarme pero luego me puse a pensar que todavía podía quedarme un buen rato mirando como grababan a la banda, así que decidí volver a ponerme el vestido morado, las medias de malla y los tacones rojos, le pedí a Jesús que me ayudara con el maquillaje y comencé a guardar mis cosas, iba a entregarle a Ana el vestuario que me había conseguido, pero ella lo pensó un rato y me dijo que me lo regalaba, yo no podía creerlo, le agradecí de la mejor forma que pude y nos despedimos por que ella ya se iba, me despedí de Jesús quien también decidió irse, entonces fui a donde a la cocina y me ofrecieron un poco de trago, creo que era whisky, y luego me senté un buen rato a mirar mientras grababan a Pablo, el baterista de la banda, tocando con unos cuchillos, luego paso Alejandro, le acomodaron las luces y en vez de micrófono en el soporte le colocaron un cuchillo para que lo usara a modo de micrófono, lo cual a mi me pareció un poco truculento; mientras estuvieron grabándolo fue muy divertido, se lo tomaba todo de la mejor manera y hasta me hizo estremecer cuando paso entre sus labios la punta del cuchillo con una frialdad que me dejo de una pieza. Mientras yo estaba ahí sentada, un fotógrafo amigo de la banda me tomaba fotos, fue muy gentil conmigo, me contó que estaba tomando fotos para la pagina web (supongo que la de Ciegossordomudos, por que no le pregunte cual). Mientras terminaban con Alejandro ya iban a ser las 11 pm, así que decidí ir a cambiarme pero antes le agradecí a Fabián por todo, a Maria Andrea, a Jota por darme la oportunidad de estar allí, a Pablo y a Mariano, quien me pago inmediatamente (claro, me pago antes de que Jesús se fuera, por eso alcance a darle su platica).
Siempre ha sido difícil para mi quitarme la peluca y el maquille, es la parte que mas me cuesta por que es como si la magia se acabara; Luego de que hube regresado a ser Andrés nuevamente, al salir del baño el camarógrafo se sorprendió al verme, pensó que era alguien de la banda o algo así, esa impresión me gusto por que dice mucho de mi transformación, en ese momento terminaban la grabación y todo el mundo aplaudía, salude a Alejandro quien me abrazo efusivamente, tomaron la foto final con todo el equipo que aun quedaba allí, agradecí a Rubén como mejor pude hacerlo y les pedí que me llamaran un taxi, también agradecí mucho a Isa y me despedí; de Isa que puedo decir, desde que la conocí he sentido un energía tan bonita en ella que las palabras se quedan cortas para describir lo bien que me siento hablando con ella; de Fabián, un bacán, puede sonar algo anticuado pero es todo un caballero; y de Rubén ya todo esta dicho, un hombre único y especial.
Hube de esperar un rato por que Milton había salido con la llave del apartamento y estábamos encerrados. Luego de un buen rato nos abrieron y pude salir, aborde el taxi mientras otra gente que estaba en el rodaje se subía a otro.
La percepción que me quedo del rodaje y el trabajo hecho por todo el equipo lo comparo con un recuerdo que tengo de una novela llamada “Memorias de Adriano” de Marguerite Yourcenar, en ella el emperador Adriano compara su relación con su caballo preferido al decir que “... me obedecía como a su cerebro...” es como si fueran un solo organismo.
Así terminó uno de los días mas felices de mi vida, nunca me había sentido tan pleno (no es en serio, es un decir, tengo otros momentos en los que me he sentido plena, pero este es muy especial), no podía soltar la sonrisa de los labios, de verdad era feliz... y como dicen por ahí “el cielo es el limite”.
La cita era a las 4: 30 a. m. pero llegue unos 15 minutos antes, allí me encontré con Jesús, al rato llegó Fabián, uno de los asistentes de dirección; me dijo que el apartamento donde rodaríamos era en un 3er piso en el edificio de la esquina, pero en ese momento aun no había llegado todo el equipo.
Hacia mucho frío a esa hora y yo había quedado con hambre, solo había tomado un te y una torta ramo. Mi maleta estaba pesada por que llevaba todo mi vestuario, incluidos accesorios. Al rato llego todo el equipo en una van, nos abrieron y subimos al tercer piso. Cuando subía por las escaleras, todo el lugar me recordó esos edificios de apartamentos que aparecen en las películas y series policíacas o de detectives (años 70, 80 y 90), la cuales la mayoría son en Nueva York o Los Angeles. El apartamento en cuestión era bastante amplio dos habitaciones con vista a la calle, baño, cocina, sala comedor con vista a la calle, un amplio pasillo y un corredor a modo de balcón que conectaba la cocina con la puerta de salida.
Me cambie en uno de los cuartos y en la sala Jesús comenzó a maquillarme mientras Fabián y Rubén le daban las indicaciones de cómo me tenia que maquillar para la primera escena, que grabaríamos a eso de las 5:20 am, justo antes de que amaneciera. Me aplicaron lágrimas artificiales para estimular mis lagrimales y me corrieron un poco la pestañina, la peluca no se peino mucho que digamos porque la idea era que tenía que salir vuelta nada del supuesto bar. Me puse un vestido hecho por Jesús, unas medias de malla que me trajo Ana, la vestuarista, y que hacían juego con el vestido, mis tacones rojos, una faja que me presto mi amiga Alexandra, mi peluca rubia y un abrigo que uso como hombre por aquello del frió de la mañana. De antemano sabia que me iba congelar con el frío que hacia a esa hora, mas como iba vestida, pero en el fondo tenia muchas ganas de vivir esa situación, es algo que ha estado en mi mente durante mucho tiempo.
Bajamos y salimos a la calle, allí ya tenían ubicado encima de la puerta del edificio un letrero luminoso que decía bar y estaban cuadrando la cámara. Me pare en la puerta mientras terminaban de cuadrar todo para comenzar el rodaje, cuando de pronto di un paso hacia atrás y como había un escalón en toda la puerta, me tropecé y se me desprendió uno de los tacones, en ese momento me sentí morir, le dije muy angustiada a Rubén lo que me pasaba, el inmediatamente llamo a Milton, el asistente técnico, para que me lo arreglara y este muchacho subió rápidamente al apartamento a repararme el zapato; mientras tanto me bajaron mi otro par de tacones, pero estos eran blancos, y esperando a que lo arreglaran Rubén me decía lo que quería que yo hiciera en esta escena a su vez que yo ensayaba el llanto y el recorrido que quería de mi; en ese momento lo que mas me preocupada era que cuando me grabaran los tacones mi caminado no fuera errático y mucho menos que se viera que estaba caminando como borracha.
Al rato bajo Ana, la vestuarista con mis tacones rojos perfectamente arreglados, la verdad me quede sorprendida por lo rápido que logro arreglar Milton el tacón, me cambie de tacones y cuando Rubén dijo que comenzaríamos ya Ana me ayudo a quitarme el abrigo mientras Jesús me ponía las lágrimas artificiales y me retocaba el maquillaje para la escena.
Cuando comenzamos a rodar me costo un poco de trabajo acoplarme a lo que quería Rubén, pero el tenia mucha paciencia para explicarme lo que quería y cuando estábamos grabando iba dándome indicaciones para guiarme, de modo que no me perdiera. Entre corte y corte Ana iba presurosa a ponerme el abrigo, la verdad hacia mucho frió y como llevaba medias de malla y el vestido era muy corto a lo cual se sumaba que llevaba los hombros descubiertos a veces sentía que me congelaba. Lo último que grabamos fueron mis tacones, aquí si no hubo tanto complique de modo que terminamos rápido. Al lado de Rubén siempre estaba Fabián, su asistente, el daba la voz para comenzar a grabar y estaba pendiente de que yo estuviera lista para cada escena. Y no podía faltar Isa, la esposa de Rubén, una rubia chica española de altura respetable que estaría todo el rodaje trabajando en llave con Ana y Maria Andrea, una especie de hada madrina repartida entre estas tres mujeres.
Cuando el día comenzó a clarear, me dijeron que subiera al apartamento para cambiarme para la siguiente escena; Ana me mostró lo que había traído para mi, unos leggins negros y una camisetica rosa de tiritas, luego me puse la falda de jean que me bordo Fenomena y los zapatos negros con rosa que compre en Galerías, solamente me puse una pulsera y me retocaron el maquillaje por que lo siguiente que grabaríamos seria al frente de la Tadeo ya con la luz del día; me pusieron el abrigo y bajamos a la calle para ir el sitio donde rodaríamos y mientras caminábamos vi extrañamente que alguien del equipo llevaba una canasta repleta de corazones de res, eran impresionantemente grandes, algunos todavía llevaban manchas de sangre y el hedor de esa carne ya comenzaba a sentirse en el ambiente .
2. UNIVERSIDAD JORGE TADEO LOZANO, PLAZOLETA.
A partir de aquí no tengo referencias de que hora era cuando grabamos cada escena, pues como estaba tan concentrada en el rodaje no me percate de mirar el reloj y mucho menos el celular. Maria Andrea la directora de arte estaría siempre a nuestro lado pendiente de la escenografía fuera el espacio que fuera, siempre alerta y preparada para cualquier dificultad, conformaba junto a Ana e Isa un trío que solucionaría cualquier obstáculo, lo mas interesante era que durante todo el rodaje se complementaron perfectamente siendo tres caracteres tan distintos entre si. A veces me sentía distante de Maria Andrea, pero era mas por que mientras yo concentraba en mi actuación sin mirar a ningún otro lado, ella se movía ágilmente a mi alrededor para que el ambiente fuera el propicio.
Cuando llegamos a la esquina de la Tadeo me comencé a sentir un poco inquieta, la gente que andaba por allí comenzaba a mirarme y yo no sabía a donde mirar. Llegamos a la plazoleta que esta al frente de la Tadeo, instalaron la cámara allí mientras yo me sentaba en unas escaleras que estaban justo entre la biblioteca y el auditorio de la universidad y la entrada de la universidad. Allí había estudiantes sentados y obviamente me miraban con curiosidad, algunos de ellos quedaban en el campo de visión de la cámara, de modo que Fabián les pidió que se retiraran para poder grabar, en ese momento llegaron los celadores de la universidad con sus perros negros rotweiler y sus radios preguntando que estábamos haciendo, pero Mariano los entretuvo un buen rato convenciéndolos de que teníamos el permiso pero aun no llegaba , la verdad es que no había tal permiso.
En esta escena me tenía que sentar en las escaleras de la plazoleta con la canasta de corazones de res a mi lado y un ramo de rosas marchitas cuyos tallos estaban repletos de espinas. Tenia que oler las flores, luego pararme y recoger la canasta. En otro corte tenia que pararme con las flores y arrojarlas hacia arriba y luego recoger la canasta y correr con ella. Me estaba poniendo un poco nerviosa por que me asaltaron las dudas de si lo que estaba haciendo lo estaba haciendo bien, pero como nadie me decía nada al respecto pues me quede tranquila. En este punto ya me estaba conectando mejor con lo que quería el director que yo hiciera, de modo que la tensión inicial estaba pasando.
La situación con los celadores estaba tensa por que al parecer ellos dudaban de que tuviéramos el permiso. Mientras tanto pasamos al costado sur de la plazoleta donde hay un grupo de árboles ubicados justo en frente de la biblioteca de la Tadeo, allí ubicaron la cámara en un lugar alto mientras yo me ubicaba con la canasta de corazones junto a los árboles. La idea era que yo corriera dando vueltas cual caperucita roja corriendo por el bosque o como Heidi en los Alpes, de modo que en cada vuelta que diera tomara un corazón y lo arrojara al aire, confieso que me divertí mucho haciendo esta escena aunque si me canse por el peso de la canasta. Logramos rodar esta escena a tiempo antes de que los celadores nos echaran desesperados. Mientras estábamos allí recordé que en el auditorio de la biblioteca había estado unos meses antes actuando en la Gala de la Homofobia, me preguntaba si de pronto alguien me reconocería.
Luego nos dirigimos de nuevo a la calle 23 con 4 justo en la esquina de la Tadeo junto a unas rejas de la universidad. Allí me ubicaron con la canasta de corazones casi al final de las rejas y tuve que esperar un buen rato mientras al otro extremo colocaban la cámara, menos mal en este punto ya comenzaba a calentar el sol con sus primeros rayos, pero lo mas desagradable era que justo en frente mío (casi en diagonal), al otro lado de la calle, en el segundo piso de un casa (no distinguí si era un bar o que) escuche las voces de unos hombres jóvenes burlándose de mi, pispeandome, llamándome burlonamente, tuve que tener paciencia para no irme de allí y quejarme al director, me quede allí guardando serenidad y esperando a que dijeran acción, y mientras pensaba en todo eso Fabián me ubicaba con referencia a la cámara. Lo que tenía que hacer era correr con el canasto de corazones y en un punto determinado lanzarlo al aire, lo repetimos varias veces y muy dentro de mi aun hoy pienso que pude haberlo hecho mejor si no me hubiera dejado desconcentrar por aquellos impertinentes burlones.
Cuando terminamos, Ana me dio un poco de una loción antibacterial para quitarme las manchas de sangre de los corazones, los cuales me habían manchado los brazos y las manos.
3. CRA. 5 CON 24, AL FRENTE DE BIBLIOTECA NACIONAL
Bajamos hasta el apartamento pero no entramos, nos dirigimos al puente de la cra. 5 con 26 por donde vienen lo carros de la Macarena y la cámara se ubico en el costado oriental donde esta el semáforo (justo en esa esquina hay una casa abandonada donde en otros tiempos quedaba un bar universitario) mientras yo me iba a sentar justo en frente de la Biblioteca Nacional con una cápsula hecha con varillas de hierro pintadas de rosa adentro de la cual estaban los dichosos y ya olorosos corazones. Lo que tenia que hacer era agarrar la cápsula y correr con ella hasta el semáforo, y en ese trayecto colocarme la cápsula debajo del brazo derecho y al llegar al semáforo mirar a ambos lados como vacilando a donde ir y luego correr hacia mi izquierda; repetí eso unas 5 veces y termine agotaba. Mientras estaba allí sentada esperando que dijeran acción paso un titiritero que trabaja en Teatrova, un teatro de títeres a dos cuadras de allí, que cuando paso me saludo con una sonrisa que me conforto respecto a las miradas extrañadas de la gente que pasaba por mi lado. En este punto el sol ya estaba calentando en forma, de modo que mientras ubicaban la cámara en el puente y le ponían unas tablas con puntillas a Leo, el dueño del apartamento donde íbamos a grabar mas tarde, me senté en el anden que esta entre la Biblioteca Nacional y el puente, y me puse a conversar con Ana un rato con Mariano atrás de nosotras.
4. PUENTE DE LA CRA. 5 CON CALLE 26
Cuando tenían todo listo me llamaron a grabar, tenia que subir corriendo por la escalera con la cápsula de corazones y detenerme allí arriba justo detrás de Leo, la verdad era incomodo trabajar allí por el olor a mierda en el ambiente (sucede que en esa escalera del puente de la 5 con 26 los indigentes suelen hacer sus necesidades), pero aun así tenia que aguantar. Hicimos esa escena mas rápido que la anterior creo yo, luego tenia que grabar un pedazo donde Leo estaba de espaldas a mi y yo llegaba y me ubicaba bastante cerca de las púas que el tenia en la espalda de modo que mis senos casi se tocaran con ellas. Muy dentro de mi me pareció bastante sexy ese pedazo, no se por que, me gusto mucho hacerlo. Luego iba otra parte donde estando Leo de espaldas a mi se volteaba y nos quedábamos mirando fijamente.
La última parte que grabamos allí era la mas desagradable para mi, no por el ambiente sino por lo que tenia que hacer; como Leo estaba de espaldas a mi, yo tenia que sacar un corazón de la cápsula y enterrarlo en las púas, pero el corazón tenia que estar lleno de sangre (la cual era una mezcla de anilina, jugo y otras cosas que no recuerdo), pero mientras preparaban la sangre salpicaban el piso y yo estaba muy pendiente de no mancharme la ropa, pues al parecer por lo que me contaban eso no salía con facilidad sino unos días después. Hubo muchos experimentos para que saliera la sangre al ser enterrado el corazón en las púas, luego otros para que el corazón no entrara forzado, luego otros mas para el corazón se quedara unos segundos colgado en las púas, así estuve buen rato hasta que se decidió entrar el corazón por los ventrículos, de esa forma se logro que quedara colgado un buen rato, el problema era la sangre que no chorreaba, al fin salió un pequeño hilo de sangre. La intención era que al enterrar el corazón se viera mi rabia y mi dolor, creo que lo hice bien, aunque sigo pensando que pude haber dado muchos mas, no se que me paso. Esta parte fue muy interrumpida por que el sol se iba y venia constantemente de modo que había que calcular a ojimetro cuanto tiempo estaría el sol entre las nubes, además de acomodar la cámara constantemente. Esto ultimo me sorprendió, es como una mezcla extraña entre meteorólogo y director de fotografía.
5. EL APARTAMENTO DE LA ESQUINA DE LA 23 CON 5
Al fin luego de un buen rato terminamos en el puente y cruzamos la calle directo al apartamento. Una vez allí me cambie de nuevo y me puse el vestido de la primera escena, con todo el cambio de maquillaje que implicaba. La siguiente escena era en el pasillo, justo en frente del ventanal; había ahí una serie de fotos de divas del cine clásicas con unos velones a modo de pequeño altar con un encendedor al lado. La idea era que yo encendía uno de los velones y en medio del llanto y el dolor caminaba de para atrás golpeando de vez en cuando el ventanal al tiempo que me sostenía de la pared, debo reconocer que al principio no entendí bien lo que debía hacer, pero Rubén fue muy comprensivo y paciente conmigo explicándome todo hasta que logramos completar la escena. Luego de eso pasamos a una de las partes mas difíciles y duras del video, las escenas del baño.
Entramos al baño Rubén, el camarógrafo y yo, ya tenia referencias de lo que debíamos grabar allí pero no estaba nerviosa para nada, al contrario estaba muy tranquila, estuve un buen rato esperando que acomodaran la cámara y todo el baño para la escena, luego me arrodille frente al inodoro y comenzamos; lo primero fue el llanto frente al inodoro al tiempo que yo deslizaba mis manos con rabia y tristeza como agarrándome de la tapa al tiempo que daba uno que otro golpe y después recostaba mi cabeza sobre ella. Acto seguido, tome el cuchillo y lo puse con la punta arriba sobre el bizcocho sosteniéndolo con la mano mientras con la cinta lo pegaba a la tasa del inodoro; repetimos eso unas 3 veces para lograr que el cuchillo quedara recto, lo cual era un poco difícil dado que no se disponía de un soporte sobre el cual sostener el cuchillo el cual se ladeaba con frecuencia. Luego de eso, tenia que lamer el cuchillo con mi lengua, ahí si comencé a ponerme nerviosa por que al acercar mi boca al cuchillo perdía la visión de la punta y me entraba el miedo a cortarme, pero finalmente luego de unas tres tomas logramos uno de los mejores momentos del video, creo yo; uno de esos 3 intentos dejo tan electrizado a Rubén que me dijo que no lo intentáramos mas.
A continuación, llego la parte que mas me preocupaba, el simular sentarme en el cuchillo; como el vestido era enterizo me quedaba mas fácil subírmelo que bajármelo, después me baje las medias mientras lentamente iba acercando mi cola al cuchillo, pero de un momento a otro tenia que caer al suelo con mis manos cayendo en la tina del baño como jalando la cortina. Hice esa escena unas 3 o 4 veces por que hubo una en la que hice todo tan bien que a Rubén se le olvido hacer un movimiento con la cámara por estar mirándome actuar. Finalmente tenia que sentarme frente al tocador del baño y mirándome al espejo tomar una cuchilla de afeitar haciendo el amague de herirme la cara, luego tomaba una pañoleta y me la anudaba al cuello intentado ahorcarme. Para ese momento me sentía muy bien dirigida y Rubén me dijo: “sabia que no me equivocaba contigo”, eso me lleno muchísimo.
Después de eso me cambiaron para la siguiente escena en la sala del apartamento, pero tuvimos que improvisar algo con Ana por que no contábamos con un tercer vestuario, de todas maneras no estuvo nada mal la propuesta que le mostramos a Rubén; tenia unos leggins azules, una camisetica de tiras, las sandalias de tacón en metacrilato de Jesús y una bufanda de plumas rosa. Creo que es el vestuario mas sexy con el que aparezco en el video jejeje.
Antes de seguir con la escena almorzamos, trajeron unas 4 o 5 pizzas de distintos sabores, vegetariana, de carnes, champiñones, entre otras; estaba que me moría del hambre así que me comí unas 3, debo confesar que me gusto mucho almorzar con pizza por que no la como con frecuencia, me sentí como si estuviera almorzando en la universidad.
En esta escena debo reconocer que entre en pánico; se trataba de una sala con un sillón rojo de los que llaman solterón el cual tenia en frente un perchero o burro para colgar chaquetas, lo primero que hacia yo era tomar unas medias veladas y unas medias de maya anudadas de los dos pies y la ponía en el espaldar del sofá al tiempo que tomaba un cuchillo muy grande con forma de hacha y lo engarzaba entre las medias hasta alcanzar un alambre anudado al perchero de modo que todo era como una resortera apuntando al sofá. Tuve que repetir varias veces la parte donde engarzaba las medias y el cuchillo al alambre por que no se podía quedar recto, así que me di por vencida. Luego tenia que sentarme en el sofá, justo en frente del cuchillo y tomar un palo de escoba y desde el sofá alargar mi brazo hasta alcanzar el alambre que sostenía el cuchillo y luego dejarme caer al suelo. En ese momento que me senté apenas vi el cuchillo me asuste, me puse súper nerviosa hasta que comencé a llorar, tanto que Rubén intento tranquilizarme mostrándome lo seguro que estaba el cuchillo, aun así, yo lloraba y así rodamos esa escena, cuando caí al suelo me aparte del perchero y no paraba de llorar; Fabián preocupado se me acerco y me pregunto que si estaba bien y me ofreció un vaso de agua, Rubén me dijo que fuera y me sentara un rato mientras me tranquilizaba.
Me senté al fondo de la sala comedor en una silla mientras me tomaba un poco de agua que volvió a ofrecerme Fabián, se me acerco Jesús y me puso la mano en el hombro dándome ánimos, yo me abrace a el y llore, luego tome un poco de aire y me tranquilice un poco. Al rato me llamaron para grabar la ultima parte de la escena; se trataba de que yo ensartara las medias anudadas con el cuchillo en el alambre, practicamos eso varias veces pero fue inútil, incluso Milton me ayudo pero por esas cosas de la ley de Murphy el mecanismo solo le funcionaba a el, así que tuve que hacer el mismo movimiento pero al revés según me ordeno Rubén. Luego de eso grabaron unos insertos con el sillón y el momento en que el cuchillo se clava en el sofá, yo alcance a ver unos apartes por la cámara y se veía bastante bien.
Luego de eso entramos a la escena de la cocina, una parte sucedía en la estufa donde con el fogón encendido yo acercaba mi cara intentado quemarme, la verdad me asuste un poco por que tenia miedo de que la peluca se me quemara y, como querían que me acerca lo mas posible al fogón pues no podía soportar mucho tiempo el calor; cada vez que retiraba el rostro Ana me acercaba una toallita húmeda a la cara o me recogía un poco el pelo con un gancho para evitar que la peluca se dañara. Luego de eso, pasamos al lavaplatos donde había unos huevos cocinados con un sacacorchos al lado; la idea era que al enterrar el sacacorchos en el huevo saliera toda la yema como si de sangre se tratara, no fue fácil por que los huevos se desbarataban o no tenían suficiente yema para derramar. Después tuve que acostarme en el suelo de la cocina y con el sacacorchos en alto ir acercándolo lentamente a mi ojo derecho, al principio lo hice muy tranquila y sin preocupaciones pero al ir viendo que la punta se acercaba a mi ojo me asustaba el hecho de que la punta cayera de sopetón, incluso Rubén se puso algo nervioso al ver lo que yo hacia.
Luego de eso hubo un descanso mientras acomodaban uno de los cuartos para la ultima sesión de grabación, en ese momento había llegado la banda, apareció Alejandro Gomescaceres, el vocalista y líder de la banda; es un hombre pequeño, de pelo casi al rape, con una voz muy tranquila y dulce. Cuando nos vimos nos saludamos y me recibió con un ramo de flores silvestres rojas, amarillas, azul aguamarina y lila, yo no lo podía creer, quede sorprendida por que era la primera vez en mi vida que alguien me regalaba flores, en ese momento me sentí muy mujer. Intercambiamos unas palabras agradeciéndole la oportunidad que me habían dado, hablando de la canción y cosas de el y de mi. Luego me presentaron a Jota, el bajista, un hombre blanco bastante alto y delgado de agradable voz a quien le di un abrazo como si fuera toda una señorita, le agradecí la oportunidad, hablamos del video y en ese momento me llamaron a grabar mientras que en la sala comedor alistaban todo para comenzar a grabar la parte de la banda.
Cuando entre al cuarto donde grabaríamos, ya todo estaba arreglado, menudo trabajo el de Maria Andrea, me gusto mucho; el armario, la cama, los cuadros con cuchillos atravesados, el afiche de La Prohibida, el biombo con sus respectivos cuchillos, una cortinilla hecha de cuchillas de afeitar delante del afiche y unas ruedas metálicas dentadas con unos vidrios rotos por el suelo, todo despedía un ambiente de dolor que solo aquellos que conocieran la canción podían percibirlo. En esta escena me tocaba estar descalza, de modo que las sandalias de tacón de Jesús ya no iban en esta escena, también tuve que quitarme la boa de plumas, la cual ya había desprendido algunas plumas que rondaban por el ambiente. Mientras cuadraban una luz Rubén me explico el desplazamiento y los movimientos que quería que yo hiciera para que los fuera ensayando; la idea era correr por todo el cuarto estrellándome contra la pared y el armario con el objetivo de rozar cosas como la lámpara cubierta de chuzos y vidrios en punta, el cuadro, la cortinilla, la puerta del armario y el biombo; lo mas difícil de todo era que lo tenia que hacer con los ojos vendados, pero para ello me dieron una pañoleta transparente que me amarraron de manera tal que solo un pequeño velo me cubriera los ojos y así pudiera ver sin dificultades; aquí si tuve problemas para acomodarla, no se me fijaba bien y tenían que colocármela varias veces, finalmente Ana soluciono el problema y comenzamos a grabar.
La verdad nos demoramos mas grabando los insertos que la toma completa, pues esta salió muy bien, no tuvimos que repetir tanto, aunque de tanto en tanto había que parar por problemas de luces o para acomodar la cámara en un sitio distinto. Grabamos un inserto donde yo me rozaba con la cortinilla de cuchillas que estaba delante del afiche de La Prohibida, luego fue lo de poner la mano cerca al cuchillo que estaba en el cuadro, después tocar la lámpara rozando los chuzos, posteriormente pisar las ruedas metálicas dentadas descalza y finalmente un pedazo donde pasaba mis manos de arriba abajo por el biombo en medio de los chuzos para terminar cayendo al suelo, en ese momento la cámara enfocaba mi cara y yo lentamente me bajaba la venda de los ojos. Ensayamos eso un poco mas por que ya estaba agotada y un poco embotada por todo el día de rodaje, pero me tuvieron mucha paciencia y logramos terminar todo, en ese momento salimos a la sala comedor y todo el mundo me aplaudió por iniciativa de Rubén, me sentí muy bien, satisfecha por el trabajo realizado y feliz, agradecí a todos los que pude incluso a Jesús y en especial a Rubén.
Terminado todo, fui a cambiarme pero luego me puse a pensar que todavía podía quedarme un buen rato mirando como grababan a la banda, así que decidí volver a ponerme el vestido morado, las medias de malla y los tacones rojos, le pedí a Jesús que me ayudara con el maquillaje y comencé a guardar mis cosas, iba a entregarle a Ana el vestuario que me había conseguido, pero ella lo pensó un rato y me dijo que me lo regalaba, yo no podía creerlo, le agradecí de la mejor forma que pude y nos despedimos por que ella ya se iba, me despedí de Jesús quien también decidió irse, entonces fui a donde a la cocina y me ofrecieron un poco de trago, creo que era whisky, y luego me senté un buen rato a mirar mientras grababan a Pablo, el baterista de la banda, tocando con unos cuchillos, luego paso Alejandro, le acomodaron las luces y en vez de micrófono en el soporte le colocaron un cuchillo para que lo usara a modo de micrófono, lo cual a mi me pareció un poco truculento; mientras estuvieron grabándolo fue muy divertido, se lo tomaba todo de la mejor manera y hasta me hizo estremecer cuando paso entre sus labios la punta del cuchillo con una frialdad que me dejo de una pieza. Mientras yo estaba ahí sentada, un fotógrafo amigo de la banda me tomaba fotos, fue muy gentil conmigo, me contó que estaba tomando fotos para la pagina web (supongo que la de Ciegossordomudos, por que no le pregunte cual). Mientras terminaban con Alejandro ya iban a ser las 11 pm, así que decidí ir a cambiarme pero antes le agradecí a Fabián por todo, a Maria Andrea, a Jota por darme la oportunidad de estar allí, a Pablo y a Mariano, quien me pago inmediatamente (claro, me pago antes de que Jesús se fuera, por eso alcance a darle su platica).
Siempre ha sido difícil para mi quitarme la peluca y el maquille, es la parte que mas me cuesta por que es como si la magia se acabara; Luego de que hube regresado a ser Andrés nuevamente, al salir del baño el camarógrafo se sorprendió al verme, pensó que era alguien de la banda o algo así, esa impresión me gusto por que dice mucho de mi transformación, en ese momento terminaban la grabación y todo el mundo aplaudía, salude a Alejandro quien me abrazo efusivamente, tomaron la foto final con todo el equipo que aun quedaba allí, agradecí a Rubén como mejor pude hacerlo y les pedí que me llamaran un taxi, también agradecí mucho a Isa y me despedí; de Isa que puedo decir, desde que la conocí he sentido un energía tan bonita en ella que las palabras se quedan cortas para describir lo bien que me siento hablando con ella; de Fabián, un bacán, puede sonar algo anticuado pero es todo un caballero; y de Rubén ya todo esta dicho, un hombre único y especial.
Hube de esperar un rato por que Milton había salido con la llave del apartamento y estábamos encerrados. Luego de un buen rato nos abrieron y pude salir, aborde el taxi mientras otra gente que estaba en el rodaje se subía a otro.
La percepción que me quedo del rodaje y el trabajo hecho por todo el equipo lo comparo con un recuerdo que tengo de una novela llamada “Memorias de Adriano” de Marguerite Yourcenar, en ella el emperador Adriano compara su relación con su caballo preferido al decir que “... me obedecía como a su cerebro...” es como si fueran un solo organismo.
Así terminó uno de los días mas felices de mi vida, nunca me había sentido tan pleno (no es en serio, es un decir, tengo otros momentos en los que me he sentido plena, pero este es muy especial), no podía soltar la sonrisa de los labios, de verdad era feliz... y como dicen por ahí “el cielo es el limite”.


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